Carlos Giménez

Carlos Giménez es un historietista que ha reflejado su biografía en su obra. Así, su infancia en los hogares del Auxilio Social en la España de la posguerra se reflejará más tarde en su serie "Paracuellos". De sus primeras experiencias como dibujante creará la serie "Los Profesionales".

Como profesional comenzó uniéndose al estudio de Manuel López Blanco en 1959 con sus primeros trabajos profesionales para la agencia Ibergraf. Su primera serie importante es "Drake & Drake", seguida de "Buck Jones". Comparte estudio con Esteban Maroto y Adolfo Usero. En 1963 se traslada a Barcelona, uniéndose a la agencia Selecciones-Creaciones Ilustradas de Josep Toutain, donde dibuja las series "Gringo" (1963, con guiones de Manolo Medina) y "Delta 99" (1968 sobre guiones de Jesús Flores Thies). Hasta éste momento, la mayoría de sus trabajos se publican en el extranjero, siendo casi un desconocido en España.

A partir de guiones de Víctor Mora realiza la serie "Dani Futuro" a partir de 1969. Sus inquietudes políticas, unidas a sus reivindicaciones sobre sus derechos de autor le llevan a abandonar la serie para realizar sus propios proyectos, comenzando por la adaptación de la novela de Brian Aldiss "El lento morir de la tierra" que lleva el título "Hom" en la versión de Giménez. Se publicó por primera vez en España en 1977, si bien en el extranjero se había publicado tres años antes.

Más tarde aparecerá un nuevo tomo que recopila historias basadas en la Guerra Civil "1936-1939"

En 2005 recibió el Gran Premio del Salón del Cómic de Barcelona, como reconocimiento por toda su carrera.

 

Biografía extraída de la página oficial del autor:

www.carlosgimenez.com

Carlos Giménez nació el 16 de Marzo de 1941 en el madrileño barrio de Embajadores, dos años después de que terminara la guerra. Su padre, Vicente, era un hombre de Tomelloso que había venido a Madrid a montar un taller de soldadura autógena y eléctrica, junto con otros socios.

Vicente murió muy joven, cuando Giménez contaba con tan sólo poco más de un año de edad, de una trepanación de oído, dejando viuda y tres hijos: Vicente, Antonio y Carlos. Su madre, Marcelina, una mujer de un pueblo de Ávila, Santa Cruz del Valle, poco picardeada y muy ingenua, vendió el taller y con el escaso dinero que le dieron, fue poniendo negocio tras negocio y viéndolos fracasar uno a uno. Primero una taberna, después una cacharrería.

En las calles de Lavapiés, Giménez crecía. Esta etapa de su vida fue breve y se vio truncada al enfermar su madre de tuberculosis. Fue trasladada de hospital en hospital, y Carlos y su hermano mediano enviados a diferentes colegios de Auxilio Social, ya que tenían diferentes edades. El hermano mayor fue acogido por unos parientes en Tomelloso.

LOS HOGARES DE AUXILIO SOCIAL

Así comenzó para Carlos un largo itinerario de colegio en colegio. Primero, en Madrid, Hogar Bibona y Colegio General Mola, después los "hogares" Batalla del Jarama, en Paracuellos, y García Morato, en Barajas. Aquel niño de apenas cinco años permanecía ajeno e indiferente a lo que sería el resto de su infancia. Años muy duros, nutridos de anécdotas terribles, plagados de escenas de miedo, con castigos atroces, soportando un fuerte fanatismo religioso, el hambre y el frío.

En medio de todo esto, aquel niño comienza a vivir y a entender la vida. Utiliza los medios a su alcance, se hace querer, se las ingenia para ser depositario de la confianza de algunas profesoras, utiliza sus aptitudes artísticas como moneda de cambio. Hace dibujos para alguna profesora o decora un armario para el instructor de Falange y con eso se libra de rezar algunos rosarios o de asistir a algunas clases y de muchas horas de instrucción paramilitar.

De algún modo se va desarrollando en él la idea de que el dibujo es un medio de vida. Giménez vuelca sus sueños y sus ansias de niño en los tebeos de "El Cachorro". Juega a ser el personaje de Iranzo, copia los tebeos, se los aprende de memoria y se promete a sí mismo ser dibujante.

Al salir del Auxilio Social, se lleva con él una infancia pobre y triste y un tremendo vacío cultural que sólo podría suplir muchos años después. Vuelve a casa, a los catorce años, en edad de trabajar, junto a su madre, una mujer enferma y fatigada, que moriría años después, tras haber pasado por numerosos quirófanos. La casa de Giménez se convierte en breve en casa de huéspedes. No podía ser de otro modo si había que vivir de algo. La década de los cincuenta está aún marcada por la gran crisis económica que generó la Guerra Civil.

VUELTA AL BARRIO

La salida de Auxilio Social fue el encuentro con la ternura que le había sido negada y que ahora su madre le facilita en grandes dosis. Y el encuentro con la calle, la vuelta a los viejos amigos de antes y a los mismos rincones con la misma gente variopinta. Sigue el largo aprendizaje de la juventud callejeando por los barrios populares madrileños, y aún le queda tiempo para un oficio. Comienza a trabajar como aprendiz en el taller de Sarmentero, un taller de restauración y decoración de porcelana en pleno Rastro madrileño.

Ser el chico de los recados y moverse por un Madrid desconocido y desproporcionado para quien había pasado la mayor parte de su niñez encerrado entre cuatro muros, fue una dura prueba. Era un poco aprendiz de todo. Aprendiz de la vida, de la calle, de mundo adulto, del primer amor platónico...

El sueño del tebeo seguía vivo en él. Iranzo y El Cachorro habían dejado paso a Ambrós y al Capitán Trueno. Las horas libres se le iban dibujando para él mismo tebeos de piratas, un poco perdido en la magia de sus propias ensoñaciones.

Y un día se le presenta la oportunidad de conocer a López Blanco y va a verle sin sospechar siquiera que aquel impulso decidido iba a suponer para él la entrada en la profesión. Aquel primer encuentro con López Blanco, con diecisiete años, lleno de emoción y de magia, al asomarse a los originales de Las Aventuras del FBI, aparta al taller de Sarmentero de la vida de Giménez. Comienza a ser ayudante de López Blanco, haciendo fondos, añadiendo alguna viñeta un elemento de paisaje y a veces pasando a tinta unos dibujos a los que Blanco daba el toque final.

PRIMER CONTACTO CON LA PROFESIÓN

López Blanco fue para Giménez un gran acontecimiento. Después de permanecer como ayudante suyo durante algo más de un año, le proporciona un trabajo en la agencia Ibergraf y el joven Giménez se ve ilustrando unos dibujos que bajo el título de "Curiosidades" muestran anécdotas o casos más o menos insólitos que rebuscaba en enciclopedias. La etapa de aprendizaje es larga y pasa por José Carlos García, Pepe García Pizarro, Manuel Zatarain y otros más.

En Ibergraf obtiene la realización de unas tiras de presa "Drake & Drake", que poco más tarde tiene que dejar, tirando por la borda un trabajo demasiado bien pagado para la época. Después de eso no dura mucho en Ibergraf el trabajo, de momento se acaba. Es el final de una época y el comienzo de otra.

El paso siguiente lo daría siguiendo la proposición de Esteban Maroto de formar un estudio a medias. Va a ser el primero de una serie de estudios que, con distintos compañeros, jalonan la vida de Giménez enriqueciéndola con mil vivencias. El estudio de Manzanares acoge a Maroto, Giménez y a un Adolfo Usero bohemio y tierno que habían reencontrado deambulando por Madrid.

Giménez realiza algunas historias de guerra para Editorial Maga que al poco tiempo son rechazadas por su poca calidad. Y acto seguido, para una agencia de Barcelona, las aventuras de un sheriff llamado "Buck Jones" que no aporta nada nuevo.

La vida militar llega para Giménez teniendo "Gringo" entre manos. Quizás sea ésta la primera vez que su trabajo le permite una cierta satisfacción. Ha aprendido los trucos de la profesión, el dibujo es más suelto y tiene una relativa libertad en la realización del personaje.

SU PRIMERA SERIE

El Oeste de "Gringo" entra de lleno en ese mundo particular de Giménez que hasta el final de "Dani Futuro" se va a caracterizar por una amabilidad de ambientes que en más de una ocasión dará lugar a alguna crítica. "Gringo" fue editado en más de veinte países sin que su autor percibiera, por aquel entonces, el pago de los royalties debidos.

Según cuenta el propio Giménez, fue un soldado indisciplinado y que durante el último mes de mili le llamaban "el preso" por sus frecuentes visitas al calabozo. La vida militar era la repetición de los viejos clichés de Auxilio Social. En cualquier caso su vida militar no debió ser dura. En su destino encontraba tiempo sobrado para dibujar "Gringo". Y volvía a utilizar el dibujo como válvula de escape, como medio para obtener un trato más favorecido y hacerse destinar a la sección de dibujo de la Jefatura de Transmisiones.

Se licencia a los 23 años y se casa con Meli. Se casa sin nada. La vida se va a endurecer considerablemente en los próximos años. Giménez añora un poco la vida bohemia del estudio del Manzanares. Son años en los que a veces no hay nada que comer. Con el tiempo nace su primer hijo y las necesidades se multiplican. El trabajo con "Gringo" continúa y mientras el héroe del far-west sale airoso de todas las situaciones su autor naufraga en el apuro de la subsistencia.

Giménez decide simultanear el trabajo con la realización de unas historias románticas de 64 páginas que le costará lágrimas realizar. De Selecciones Ilustradas el dinero llega tarde y escaso y a veces hay que desplazarse a Barcelona para cobrar y arreglar la situación.

BARCELONA

A partir de entonces Barcelona empieza a perfilarse como una meta imprescindible. El ambiente y las oportunidades de trabajo encandilan a un Giménez que decide que para comer hay que estar donde se cocina. Giménez hace una escapada en solitario. La estancia en la pensión Aneto, un triste lugar de paso, es breve. Ahí coinciden varios dibujantes de Selecciones Ilustradas que un buen dia deciden hacer trabajos comunes para pagar los gastos de la pensión. Hasta que un grupo decide dejar la pensión e instalarse en un chalecito de La Floresta. En la foto, Esteban Maroto, revólver en mano, defiende a un Giménez caído en la refriega mientras posan para un compañero portadista.

Estos años llenos de numerosas anécdotas y vivencias fueron importantes para Giménez, en un momento en el que una faceta de la vida española comenzaba a experimentar un cambio radical. Los años sesenta habían abierto una posibilidad de vida que el grupo de dibujantes iba a exprimir al máximo. El estilo de vida de Giménez y sus compañeros es anárquico, informal, desenfadado, abierto a las nuevas corrientes, dispuesto a absorber todo cuanto la vida ponía a su alcance.

Es una época en la que Giménez, que ya tiene un hijo, Raúl, va a rellenar ese vacío cultural que le había dejado el Auxilio Social. La literatura ocupa un lugar importante. García Lorca, Miguel Hernández, León Felipe y una larga lista de autores de lo más variado pasan de mano en mano en la Floresta. Hay tiempo para el trabajo, para la diversión y para charlas apasionadas donde se cuestionan los valores de siempre, hasta entonces aceptados sin la ocasión de rechazo.

La historieta sufría en Europa cambios radicales y por primera vez algunos profesionales españoles piensan en ella como un medio de comunicación, pero ya era bastante para entonces el sentirla como un medio de expresión del artista y volcar en ella el primer embrión de muchas inquietudes.

DERECHOS DE AUTOR

Igualmente en Giménez se abre la conciencia de estar metido en un medio en el que el dibujante es explotado y su trabajo comercializado y manipulado si el más mínimo respeto. No había más derecho que el de las obligaciones del dibujante. Años después, con la aparición de la revista Bang!, la conciencia profesional de Giménez se iba a abrir a lo que sería, a partir de entonces, una lucha constante.

Los cambios sufridos en la historieta durante los últimos años, las nuevas tendencias, remueven el espíritu inquieto de Giménez en busca de nuevas expresiones. El campo de la experimentación le tienta. Y al fin abandona a "Gringo", después de trabajar durante mucho tiempo en él, y se lanza con ilusión a un invento de Toutain llamado "Delta 99", con guión de Flores Thies, historias policíacas de un héroe rubio extraterrestre.

Mientras tanto ha habido algunos balbuceos en la historieta cómica, "Tom Berry" y "Kiko 2000". Trabajos para editoriales alemanas que al menos le proporcionaban la satisfacción de hacer incursiones en el género que le tentaba.

Instalado definitivamente en Barcelona, en Premia de Mar, Giménez tiene ya otro hijo, Carlos. En el curso de una enfermedad de pulmón que le hace sentirse totalmente deprimido, se vuelca en su primera gran serie: "Dani Futuro".

Este personaje, creado expresamente para la nueva etapa de Gaceta Júnior, pronto va a encontrar problemas. La empresa editora vende el personaje a los belgas sin consultar a sus autores, Víctor Mora y Carlos Giménez. La serie fue suspendida en España y más tarde continuada para el Tintín belga.

El contacto con Víctor Mora es importante para Giménez en lo que se refiere a la posibilidad de trabajar con un guionista experimentado que conoce bien el medio que trabaja.

DANI FUTURO

"Dani Futuro" significa para Giménez la gran oportunidad. Con la realización de esta serie, que continuó durante largos años, puede al fin realizar los montajes que le interesa y usar una técnica donde los fundidos, el flash-back, el montaje encadenado y otros efectos narrativos encuentran una justa utilización. Y significa el hacer algunos episodios (los últimos de la serie) donde tienen cabida algunos planteamientos socio-políticos, aunque desde un punto de vista muy suavizado y sin matizar excesivamente las situaciones.

Como dibujante y creador, Giménez empieza a despegarse de los guiones, a no seguir al pie de la letra las instrucciones de los mismos, y a introducir soluciones gráficas que hacían de "Dani Futuro" una obra actual. Sus inquietudes narrativas salían al fin a la luz. Inquietudes que le llevan también a realizar, en la misma época, y con guión propio, el excelente tríptico que componen "El Miserere", "El Mensajero" y "El extraño caso del Sr. Valdemar".

Los problemas legales con "Dani Futuro" llevan a Mora y a Giménez a la realización de personajes esporádicos que no eran más que un compás de espera hasta la solución de los problemas: "Ray 25" e "Iris de Andrómeda".

A partir de esta época la vida profesional de Giménez comienza a marchar por tantos caminos que resulta algo complicado seguirla en una sola dirección.

Llegamos al momento en que Luis García, Adolfo Usero y Carlos Giménez se reúnen en un estudio de Premiá y con el nombre común de "Premiá 3" emprenden una adaptación de "La Isla del Tesoro" y un episodio de "Los 4 amigos" con guión de Mariano Hispano. Como en casi todos los trabajos en que ha tomado parte con otros compañeros, Giménez se encarga de abocetar las páginas, distribuir espacios y colocar los personajes.

Pero las necesidades expresivas de Giménez crecen constantemente, las inquietudes se suceden apenas se satisfacen unas pocas. Inquieto, no deja de buscar nuevos caminos. Son los últimos años del franquismo, el régimen se tambalea a los ojos vista y el momento coincide con la necesidad de encontrar una revista donde pudiera tener lugar aquella historieta adulta que venía siendo un deseo constante e insatisfecho.

COMPROMISO POLÍTICO

La chispa se dispara una noche entre Luis García y Giménez. Se habla de hacer una revista ellos mismos y se le da, provisionalmente, el título de Bandera Negra. "Dani Futuro" se había quedado pequeño para su autor, había un cansancio con el personaje y la necesidad imperiosa de dejar de dirigirse a un público estrictamente juvenil para ampliar su campo de atención a otros lectores.

"Bandera Negra" no saldría jamás a la calle como tal, pero Giménez (que además encuentra en una novela de Brian Aldiss un fragmento que le transmite potentes sugerencias visuales y realiza "Hom"), ha estado dibujando para El Papus, con diferentes guionistas numerosas historias de sátira social y política.

Aquellos episodios que más tarde se reunieron en los álbumes "España, Una...", "España, Grande..." y "España, Libre" Llegaban a su fin. Giménez considera el tema agotado y se vuelca de nuevo a sus propias experiencias y a la evocación crítica de una época de España, la de los cincuenta.

PARACUELLOS

Carlos Giménez realiza las historietas de "Paracuellos" para la revista Muchas Gracias, y cuando ésta las rechaza, para El Papus (donde no llegan a publicarse) y para la revista Yes de Ediciones Amaika. En 1977 Amaika publica este material en formato álbum con el título Paracuellos.

Otra nueva serie, "Barrio", se publica en El Papus, donde Giménez ya no se encuentra a gusto porque la revista ha cambiado totalmente desde el atentado fascista. Giménez narra en ella su encuentro con la vida real, con su barrio, al salir, adolescente, de los hogares de Auxilio Social.

Pero el llamado boom de los cómics está llegando. Ha muerto Franco, llega una incipiente democracia que acaba con la censura y un rico caudal de historietas, sobre todo europeas, que habían permanecido inéditas en España nos inundan con su estilo absolutamente nuevo, rompedor. Moebius, Bilal, Hugo Pratt, Meziéres, Corben, Lauzier, Bretecher, Guido Crepax y las figuras del underground norteamericano, con Crumb a la cabeza, son algunos de los nombres que más suenan.

Con la creación de varias revistas (Totem,1984, el Víbora, Comix Internacional, etc.), los dibujantes españoles ven la posibilidad de publicar de manera continuada en su propio país. Y además, con argumentos y estilos nuevos.

"Paracuellos" obtiene un enorme éxito, incluso fuera de España, y ello anima a Giménez a continuar por ese camino autobiográfico. El chaval de "Barrio" crece y se convierte en el joven profesional de los tebeos que llega a Barcelona para trabajar en el estudio de Creaciones Ilustradas.

En 1982 nace "Los Profesionales", que ve la luz en el primer número de la revista "Rambla", que han creado un grupo de profesionales (Bea, García, Usero, Font y el propio Giménez) bajo la cobertura editorial de Roberto Rocca, el editor de la revista "Totem". Estas desternillantes historias darían lugar a tres álbumes y un cuarto, en 1986, "Rambla arriba, Rambla abajo", que comparte con él varios personajes.

REGRESO A MADRID

Pero Giménez, al que TVE ha dedicado uno de sus docudramas del espacio "Vivir cada día", echa de menos su ciudad natal. La hermandad de "Rambla" se ha roto y Giménez vuelve a Madrid en 1983. Los primeros tiempos tras el regreso son más para vivir que para trabajar, pero continúa con "Los Profesionales" y algunas historias sueltas. También "Rambla arriba, Rambla abajo", paradójicamente, la realiza ya en Madrid.

El amor es, a mediados de los ochenta, el tema que más le interesa. Un amor triste, trágico, entre gente corriente. Van naciendo los "Romances de andar por casa". Sólo la historia de un "Bandolero", Juan Caballero, le hace cambiar de registro. Viaja a Córdoba para documentarse sobre el tema de los bandidos españoles del siglo pasado, que siempre le interesó. En el 87 publica la obra Ediciones de la Torre, y en Francia Dargaud.

En 1989 nace Pablo, el primer hijo de su relación con Ana Salado. En Madrid Giménez trabaja en solitario. No hay posibilidad de crear estudios con otros dibujantes. También el boom de los comics hace tiempo que quedó atrás. Junto con los trabajos de historieta, más para Francia que para España, Giménez realiza otro tipo de cosas, para la publicidad, para instituciones públicas...

El nuevo diario de Barcelona "El observador" le encarga una tira diaria. Para ella realiza Carlos "Sabor a menta" y más tarde "La Ley". Pero Giménez ya tiene en mente una nueva serie, "Historias de sexo y chapuza", historias de alrededor de seis páginas en las que se pone de relieve con humor y sentido crítico lo mal que nos lo hacemos en las relaciones sentimentales. En Francia las publica "Fluide Glacial" y en España Toutain en su "Comix Internacional". Es la serie con mayor producción de todas las de Giménez. Seis álbumes hasta el momento.

JONÁS

Pero nuestro autor añora la aventura, los grandes y exóticos escenarios, la acción, el dibujo, en definitiva. Comienza a trabajar en "Jonás", la historia de un niño normal y corriente, nieto de un ingeniero que trabaja en África, que al ir a reunirse con él se ve envuelto en una serie de aventuras. Un relato para todos los públicos en el que va a escribir y dibujar intermitentemente hasta el año 2000.

En 1993 es el cine el que le proporciona trabajo, pues se le encarga el story board de la película "Mar de luna". Continúan las colaboraciones para la publicidad, mientras poco a poco se van reeditando viejos trabajos que ya resultaban absolutamente inencontrables. En el 96 la Semana Negra de Gijón realiza una edición de "Delta 99". Se encuentra participando en dicho certamen cuando recibe un aviso importante: han nacido sus dos hijas gemelas, Ángela y Lucía.

En el 98 Cómics Forum, la editorial que dirige Antonio Martín, reedita "Dani Futuro" y ediciones B crea, como suplemento de humor de "Interviú", "A las barricadas", en el que Giménez ilustra la última página con una historieta en la que recuerda viejas situaciones de otros tiempos. Pero la revista dura muy poco, apenas dos meses.

En 1999 Giménez decide retomar "Paracuellos", una idea que venía acariciando desde hace tiempo, y escribe y dibuja el tercer álbum de la serie más de 20 años después de su creación. Convertido en un clásico, el álbum es recibido por la crítica y el público como una obra maestra. Recibe los dos premios del Salón Internacional de Barcelona, el Gran Premio del de Madrid, y otros.

 

Obra:

Historias de la vida

Ciencia ficción y fantasía

Aventura

Cómic social

Story Boards

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