Título: Saigón-Hanoi, seguido de Zeke cuenta historias

Guión y dibujo: Cosey

Editorial: Planeta-DeAgostini

Con un estilo narrativo elegante y sutil, Cosey presenta dos historias muy distintas, pero con un punto en común: la capacidad de establecer diferentes niveles de lectura y significado en aras de entregar un mensaje denso, pero siempre dentro de una narración fluida.

En Saigón-Hanoi, se nos presenta a un veterano de la guerra de Vietnam que establece fortuitamente una conversación telefónica con una niña de 13 años. La superposición de historias nos da un relato intenso, gratificante y lleno de sentidos.

En Zeke cuenta historias, nos encontramos con una antigua estrella musical y literaria que, huyendo de la mujer a la que amaba, vive en la actualidad entre Myanmar y Laos, donde se gana el sustento contando historias aparentemente inventadas a la población indígenas. Una vez más, las historias que relata y la suya propia se entrelazan en un laberinto de significados.

 

Comentarios de los lectores:

Autor: BL (El Busca Latigazos) / Fecha: 25/01/2008

"Kaixo a todos. No soy lector habitual de cómics pero reconozco que me está enganchando…

Este en concreto lo pillé porque me lo habían recomendado y la portada prometía. Después de leerlo, que se lee rápido, lo que me queda claro es que el Cosey es un genio de la insinuación.

El libro son dos historias sobre recuerdos y soledades relacionadas con el sureste asiático, eterno paraíso (cada vez menos eterno y menos paraíso, por cierto)  al que generaciones bohemias enteritas han huido en busca de lo que occidente no les puede dar.

En la primera (“Hanoi-Saigón”) Cosey juega con el espacio y el tiempo mediante un viaje de huída (siempre lo mismo…), la televisión, el hilo telefónico y el recuerdo. El clásico viaje del yanki arrepentido a Vietnam donde intenta (inútilmente a tenor e las caras que le ponen…) congraciarse con los que hace unos años fueron sus enemigos en el campo de batalla.

Este me ha molado. La historia se cierra pero acaba dejando una puerta abierta a la imaginación.

En la segunda historia (“Zeke cuenta historias”) para mí que al Cosey se le ha ido un poco la olla. El tiene clarita la historia en su cabeza, pero otra cosa es que nos deje a nosotros la comida hecha en la nuestra. De eso nada, … ¡y casi hasta mejor! Cosey parece decir: “-Esto es lo que hay, y hasta ahí puedo leer”. Al final, como buen yanki, casi casi hasta cae en la tentación de cerrarnos el circulito. Trankis, no lo hace… Bueno,so creo… mejor lo leeis, ¿ok?

Este no me ha molado nada… Utiliza muchas viñetas de chicas repetidas y puede llegar a hacerse pesado.

En conjunto, no lo recomendaría, al menos no para gente que, como yo, pillamos komiks buscando latigazos…

Lo siento nens…"