Reed Waller

Artista, escritor, músico, genio informático y bastante buen cocinero en otros tiempos, Reed Waller es más conocido como el creador, en los setenta, del rompedor y para muchos escandaloso cómic titulado “Omaha, the Cat Dancer”.

Tras cofundar en 1976 junto con Ken Fletcher la revista colectiva (radicada en Minnesota) dedicada al cómic “Vootie”, Reed comienza a explorar nuevas posibilidades narrativas en el medio añadiendo contenido sexual explícito al género de cómics de animales que hasta entonces se producía. Las tiras deliberadamente estrafalarias que surgieron de esta mezcla atrajeron la atención del público y crítica (no siempre en un sentido positivo y tolerante). Pero Reed no se dejaba desanimar y continuó con su trabajo hasta que una gata muy sexy surgió de entre el puñado de bichos sin nombre protagonistas de sus historias, convirtiéndose en la estrella de una serie que satirizaba las Leyes Azules norteamericanas (Leyes Azules -Blue Laws-: un tipo de ley que se impuso en Estados Unidos y Canadá con el fin de reforzar los estándares morales de estos países). Omaha ya había aparecido en escena. 

El editor Denis Kitchen, impresionado con estas historias, sugirió al ilustrador que realizara una segunda pasada sobre el material, esta vez con la mirada crítica de quien tiene intención de publicar a nivel profesional. Así sera como Omaha vea la luz, bajo el famoso título underground “Bizarre Sex” publicado por el sello editorial Kitchen Sink Press. El debut de Omaha se hará en la forma de una historia de 42 páginas que ocupará en su totalidad el número 9 de la publicación mencionada.

Mientras trabajaba en el segundo número de la serie, Reed sufre un típico caso de bloqueo del escritor. Afortunadamente, para este momento el ilustrador ya se había establecido con la escritora Kate Worley, a quien había conocido mientras participaba en el ecléctico serial de radio “Shockwave”. La combinación de sensibilidad, audacia y talento de Kate la empujarían a hacerse con la tarea de marcar el rumbo narrativo de la serie, convirtiéndose de esta forma en su guionista. Trabajando juntos Reed y Kate convirtieron “Omaha” en la serie de sexo, relaciones e intriga policial que ha sido adorada por el público internacional y respetada por su cuidado acabado gráfico y su guión inteligente.

En 1991, Reed fue diagnosticado de un cáncer de colon. Sus compañeros de profesión, incluyendo a algunos de los ilustradores y escritores más reconocidos del medio, contribuyeron con dibujos e historias al volumen “Images of Omaha” (cuyos ingresos iban destinados a financiar los costes del tratamiento médico de Reed) La lluvia de afecto y respeto recibida tanto de sus compañeros de profesión, como de fans entregados convirtió a “Images of Omaha” en todo un éxito, permitiendo de este modo cubrir los considerables costes derivados del tratamiento médico necesario para Reed y proporcionando una doble victoria al conseguir salvar la vida del ilustrador.

Sin embargo, la serie sufrió un parón en 1995, como consecuencia del divorcio de sus creadores. Reed, por su parte, se dedicó a escribir y dibujar el cómic “Tumbling Boxes” y una secuela “Grlz-R-Us” para las publicaciones de Larry Flynt. Es también en este momento cuando Waller comienza a experimentar con la música generada por ordenador, lanzando varios álbumes bajo el nombre de “Nellie and the Drummers”.

Retirado del mundo del comic, Reed se ha dedicado en los últimos años a hacer el trabajo de tres personas como Director de Producción, Director de Reparto y escritor ocasional en el periódico semanal de New Richland "Star Eagle”. Pero Waller nunca pudo dejar completamente el mundo de Omaha; las peticiones de sus fans le han mantenido ocupado terminando borradores e imágenes de sus queridos personajes, incluso después de haber parado con la serie. 

En 2003 ha pasado el tiempo, las diferencias entre Reed y Kate han sido superadas y permiten que ambos lleguen a un acuerdo para completar la historia de la gata. Sin embargo los giros inesperados de la vida dan un vuelco al destino de la serie. A Kate se le detecta un cáncer y muere poco después. Este hecho supondrá un duro golpe tanto en el plano personal como en el profesional para el ilustrador. Pero el trabajo ya se ha iniciado, Kate ha dejado notas y será James Vance, su viudo, quien asuma la tarea de terminar el trabajo pendiente. De esta forma Reed no puede sino entregarse de nuevo a su obra más aclamada, la de “Omaha, la gata bailarina”.