Kate Worley

(16 de marzo de 1958 – 6 de junio de 2004)

Kate Worley fue una escritora cuya voz diferente y talento natural para la narración hicieron del comic “Omaha the Cat Dancer” uno de los hitos en la mayoría de edad de un medio en constante evolución.

Tras mudarse a Minneapolis desde su Illinois natal en 1970, Kate se convirtió en uno de los pioneros de la Ciencia Ficción radiada en el programa cómico de radio “Shockwave”.  Formó parte del grupo denominado “Shockwave Riders”, un grupo que incluía novelistas, músicos profesionales y locutores reconocidos. Kate encontró su nicho dentro de este variopinto puñado de profesionales dedicándose tanto a realizar locuciones ocasionales como a plasmar en guiones utilizables el trabajo narrativo realizado de forma eminentemente informal por el grupo.

En los “Shockwave Riders” encontró también a Reed Waller, un dibujante de cómics y músico con conexiones dentro del grupo. El aprecio y respeto mutuo les llevó a la atracción mutua. No había transcurrido mucho tiempo cuando de trabajar juntos en canciones pasaron a vivir juntos. Trabajaron en bandas y como dúo, realizaron conciertos en clubs locales destacando por su impecable conjunción y limpia armonía. De este modo se convirtieron ambos en expertos compositores de canciones.

Para entonces Reed ya se había convertido en la voz destacada de la subcultura del cómic local al conseguir que su cómic adulto “Omaha” diera el salto desde una oscura publicación de provincias a una editorial distribuida nacionalmente. Sin embargo, tras un comienzo salvajemente inventivo, el guión de la serie comenzó a plantear dificultades al ilustrador. Habiendo escrito y dibujado cuatro páginas del segundo volumen Reed sufrió un bloqueo creativo. El trabajo quedó estancado durante meses hasta que Waller confió a Kate su convicción de que probablemente ya no habría más “Omaha”. Como reconoció posteriormente, durante los días posteriores a esta confesión, Kate fue ofreciendo a su compañero sugerencias sobre posibles direcciones que podría tomar el argumento del cómic, nuevos personajes o cualquier cosa que pudiera hacer salir a Reed de su sequía de inspiración. Él simplemente respondió con una pregunta que a la larga será la salvadora de “Omaha, la gata bailarina”: ¿Te gustaría tener un nuevo trabajo?

Pero antes de convertirse oficialmente en la guionista de Omaha, Kate fue modificando gradualmente su roll desde simple generadora de sugerencias hasta el definitivo papel de escritora de guiones totalmente desarrollados. Se trató de una transición tan sutil que el lector general apenas se dio cuenta del cambio. Durante los primeros meses de la serie muchos tuvieron la sensación de que ella era simplemente una novia de Reed que se las había apañado para añadir su nombre en los créditos del cómic. Sólo los fans más entregados de la serie se dieron cuenta de que las historias de la gata bailarina eran ahora contadas a través de una voz más rica y elaborada que dotaba a los personajes de detalles que los hacían crecer irremediablemente.

La aproximación original de Reed a Omaha consistía en una mezcla de melodrama entretenido, sexo explícito y romance justificativo, en todo caso, del éxito de la serie en el ambiente underground en el que nació. Kate transformó la obra en un serial con futuro que se sumergía en la profundidad y complejidad de las vidas de los personajes, presentando algunas líneas argumentales relacionadas con el mundo homosexual y otros temas de calado social. Su enfoque amplió el rango de lectores potenciales, incluyendo a un gran número de mujeres y de lectores interesados en algo más que el puro sexo. Liberado de la dura tarea de la escritura, Reed evolucionó en un gran ilustrador, siendo capaz de dar vida a las palabras de Kate en la forma de páginas de una expresividad tan inimitable y de una soltura de trazo tan fluida que convirtió a Omaha en “otra cosa” dentro del mundo del cómic.

Su trabajo se convirtió en un éxito, con un flujo constante de números atrasados y recopilaciones en las imprentas y recibiendo el reconocimiento internacional en sus ediciones extranjeras. Entre ambos creadores construyeron una obra tan humanista y simplemente tan bien hecha que sus detractores (que proliferaban en los años 80 y 90 en la forma de registros policiales en las tiendas de cómics) no fueron capaces de etiquetarla como obscena.  

Se convirtieron en invitados celebres en convenciones de diverso tipo, convenciones en las que Kate se hacía fácilmente con la complicidad de la multitud gracias a una sonrisa seductora y un brillo inteligente. Por aquel entonces Kate se mostraba tras una figura espigada de cabello color borgoña que no dejaba de mover sus manos expresivas. Amaba ser una rebelde y una estrella mientras Reed se movía despacio en la periferia dibujando de forma incansable bocetos para los fans. Pero a pesar de que su serie se encontraba en el pico de la fama, ellos dos no dejaron nunca de realizar conciertos ante un público entregado, concediendo tanta importancia a sus apariciones públicas relacionadas con el cómic como a sus conciertos musicales.

Además, el trabajo de Kate no se limitaba a “Omaha”. Como feminista con una fiera conciencia social, colaboró con historias en “Wimmen’s Comix” y en las antologías benéficas “Strip Aids” y “Choices”. Escribió artículos en revistas sobre la censura y sobre temas relacionados con la identidad sexual. Con Reed, creó una serie ligera de aventuras titulada “SpeakingStone”. Con otros artistas escribió un número especial de Wonder Woman, trabajó como escritora regular para una nueva serie de Jonny Quest, abandonó un proyecto de ciencia ficción titulado “Primortals” después de un número caracterizado por la locura y la confusión editorial y convirtió el concepto del Imperio Mulkon del novelista John Jakes en uno de los pocos ejemplos de ciencia ficción literaria en el mundo del cómic. Por otro lado fue contratada como guionista regular de los comics de Disney “Roger Rabbit” consiguiendo producir una serie de ingeniosas y curiosas historietas para todos los públicos.

Continuó trabajando con Reed después de que terminaran su relación a mediados de los 90, pero su colaboración se hacía más y más difícil. Esto provocó que su historia más famosa (Omaha) quedara incompleta. Fue en ese momento cuando Kate se casó con el guionista y escritor James Vance, abandonando Minneapolis. Junto a Vance continuó escribiendo para cómics y otros medios tanto por separado como en equipo. Pero la realidad de la falta de tiempo libre generada por el cuidado de sus dos hijos ralentizó su riqueza creativa. Esto no evitó que Kate fuera asumiendo nuevos proyectos a la espera de que llegase el día en el que su vida familiar le permitiera dedicarse de nuevo a la escritura a tiempo completo.

En 2001 se le diagnosticó un cancer de pulmón y tuvo que someterse a un agresivo programa de radio y quimioterapia que la mermó físicamente pero que no pudo anular su fuerza de espíritu. Cuando un editor le ofreció a ella y a Reed la oportunidad de volver a imprimir nuevas historias de Omaha con la condición de que concluyeran la historia, se lanzó al proyecto construyendo una detallada descripción de la línea argumental general y de las escenas claves que enlazarían la trama hasta la conclusión final. El guión quedó incompleto cuando murió el 6 de Junio de 2004, pero tuvo tiempo para dejar gran cantidad de material sobre los personajes a quienes había dedicado tantos años de su vida creativa. A petición de Kate, Vance heredó el trabajo de ensamblar y de organizar el material incompleto que constituiría el final de la serie que la guionista había ya marcado y de forma esbozada escrito, asegurando que la visión de la creadora sobre la historia y sus personajes permaneciera en el tiempo.

La alta pelirroja se ha ido, pero nos dejó una obra que resonará en la forma de su inteligente voz, la música que compuso será escuchada por las generaciones venideras y siempre podremos abrir las páginas de Omaha, la gata bailarina, y escucharla cantar entre sus viñetas…

Obras con enlace en la web:

Omaha, la gata bailarina